Ni te vas a morir de una tusa, ni nadie es tu media naranja

¿Quién alguna vez no ha sentido morirse en una tusa? (término colombiano para referirse a una ruptura amorosa).


¡Yo voy de primeritas en esa fila!. De hecho, es la razón por la cual nunca he hablado de amor, relaciones y demás, porque creo que es un terreno del que aún me falta demasiado por aprender y del que definitivamente no he salido bien librada. Sin embargo, hoy me atrevo a escribirlo porque, aunque no de la forma más sana y después de haber pasado tusas putamente duras y momentos muy oscuros, he entendido que, - en mi opinión, no tiene que ser su punto de vista -, las tusas están sobrevaloradas y el amor está malinterpretado.


Ese sentimiento de pérdida y sufrimiento que hay detrás de no estar más con alguien a quien amábamos muchísimo y con quien teníamos sueños y planes juntos, es jodidamente doloroso, es real, ¡existe!, uno siente que se quiere morir y seguro nos ha puesto a muchos contra la espada y la pared. Pero la realidad es que, es un sentimiento cotidiano, normal, lo sentimos todos, es muy doloroso a veces, pero superable - no siempre es tan fácil porque hay duelos y tusas con circunstancias muuuuy densas - ajá pero nadie se ha muerto de amor y vos no vas a ser el/la primero(a).



El problema, en mi terrible experiencia, es que somos nosotros(a) mismo(a)s, con nuestros vacíos quienes magnificamos ese dolor y lo convertimos incluso en una forma auténtica pero inconsciente de hacernos daño, porque para la mayoría ese sufirmiento no viene solo. Viene cargado con algo más jodido, más dañado y muy desatendido de nosotro(a)s mismo(a)s, nisiquiera del otro(a), incluso, si esa persona nos lastimó bastante

Someone I loved once gave me a box full of darkness. It took me years to understand that this, too, was a gift. “The Uses of Sorrow” by Mary Oliver

Nos enseñaron a amar mal. Las canciones, las películas, la televisión y las novelas nos enseñaron a amar y demostrar amor desde la necesidad y la dependencia, desde creer que somos medias naranjas que necesitan su otra mitad para estar completos, desde la carencia de amor propio, compasión, y autoestima y la pretensión de que una persona, que probablemente esté igual o más jodida que nosotros - con sus propias mierdas -, llene nuestros vacíos y solucione las mierdas que ni nosotros entendemos ni somos conscientes.


No hay que ir muy lejos, pongan real atención a las letras de muchas canciones: “Si tu no estás mi vida se me va” “sin ti no puedo vivir”, “no me imagino una vida si tu cariño" “me muero sin ti”. Incluso hay un género colombiano apodado “música de despecho” (otro sinónimo de tusa) o si no escuchen todas las canciones del Binomio de Oro jajaja pareciera que Nelson Velásquez vivió en una tusa eterna mka!. La cosa es que cuando uno está bien y feliz dice ¿qué putas con esta letra? Ahhh pero uno está entusado y siente que TODAS las benditas canciones le salen y como si el cantante las hubiera escrito para nosotros. (Aquí un ejemplo terrible de una de esas canciones que de verdad digo ¡Jisus christ!.

Creo que ninguno de esta generación se salvó de eso. Yo no me salvé y entendí todo mal hasta hace muy poco. Ahí comencé entonces a preguntarme por qué no me sentía valorada, por qué no sentía que era feliz, por qué sentía que tenía que mendigar amor.

Después de años sin respuesta y llorando tusas, la última por cierto casi me desaparece - me duró cómo 3 años, y fue muy reveladora y difícil en muchos sentidos para ambos-, entendí que, aunque es muy hijueputamente duro perder a alguien o que otra persona, desde su inconsciencia y sus vacíos, la cague mucho, nos quiebre en pedacitos y suframos esas consecuencias, lo realmente difícil es darse cuenta y aceptar que somos una sociedad absurdamente dependiente de los otro(a)s.


Entendí que trasladamos el amor, que debería ser inicialmente propio, al otro(a) y de manera desmedida, que depositamos en la pareja nuestra responsabilidad de ser felices, que nos volvimos jodidamente inseguro(a)s de nosotro(a)s mismo(a)s, de nuestro valor, de lo que tenemos para ofrecer, de lo único(a)s e irrepetibles que somos cada uno(a) y que además, nos jodemos la mente llenándonos de expectativas creadas por la misma sociedad que nos dijo que el amor era encontrar tu media naranja, otra mitad igual de incompleta que nosotros ¿para hacer qué? ¿el juguito de naranja ideal?

Spoiler alert 1: El juguito de naranja es solo rico, porque ni tan saludable es jajaja #sorrynotsorry.


Spoiler alert 2: Deberíamos ser nosotros, no la sociedad, quienes creemos y decidamos cuál es nuestra propia definición de amor, cómo queremos que sea y cómo queremos sentirnos en una relación. Pero no sé si estamos preparados para esa conversación


Por desgracia, somos seres humanos bastante inconscientes. Vamos por la vida en piloto automático, creyendo que actuamos así o asá porque esa es la vida, esa es nuestra personalidad y pues “así soy yo, demalas”. Poco o nada nos cuestionamos sobre los patrones de comportamiento que tenemos, los traumas, y los aprendizajes inconscientes que hay en nuestra vida que nos han llevado al punto en el que estamos. No nos preocupamos mucho por buscarle solución, por sanar, de mirar para adentro, y mejor encontrar tu alma gemela mirándote en un espejo, en vez de estar desesperado(a)s buscando en otro(a)s lo que nos falta, cómo si eso fuera a arreglar el problema.



Los vacíos de nuestra niñez, de nuestra familia, de nuestra vida personal no los va a llenar otro. Las heridas no sanan de la noche a la mañana, y no siempre somos capaces de manejarlas solos. A veces, necesitamos una ayuda extra - no un clavo que saque a otro clavo -, sino alguien que, desde otra perspectiva, nos ayude a entender y a ver las cosas cómo son, no cómo queremos que sean. Necesitamos desenterrar traumas, patrones, desbloquear niveles de autoconciencia y autoconocimiento para saber identificar cuando alguien podría volvernos ropita de trabajo, o cruzar límites que no son sanos. Ah... pero ¡tapo!, se me olvidaba que muchos no saben poner límites, y menos consideran ir a terapia, buscar ayuda de un psicólogo(a), un coach, un profesional, una mente fresca y objetiva es pa’ loco(a)s… ¡Qué cagada!


Todo el mundo anda hoy por hoy, buscando dizque gente “No tóxica” para sus vidas. Mi pregunta es: ¿estás en la capacidad de reconocer y aceptar que muy probablemente vos también sos o fuiste tóxico(a) o que tu vínculo con esa persona es tóxico?, ¿qué quizá tus celos desproporcionados son fruto de tu inseguridad y baja autoestima?, ¿qué tu falta de amor propio es lo que te hace apegarte a una relación absolutamente dependiente que no te permite ser tú?, ¿qué por cumplir las expectativas de otro(a)s o el miedo al qué dirán, prefieres sacrificar tu autenticidad y libertad?, ¿qué por evitar enfrentar y lidiar con un sentimiento de abandono muy profundo, prefieres quedarte donde no eres feliz?. Ah, pero el el/la Tóxico(a) es el o la EX.


En cualquiera de los casos, el círculo es vicioso y bastante difícil de romper. Se convierte en una montaña rusa de días en los que se está de maravilla y otros (muchos más) en los que se está muy, muy mal.

Aunque estas fueron las preguntas que a mi me tocó responderme, lo cierto es que hay tantas preguntas como almas en el mundo, con diferentes vidas, circunstancias, perspectivas, puede que te identifiques con alguna, quizás no, pero jueputa, ¿Te has permitido cuestionarte?

No hay amor perfecto. Las tusas duelen, hay que vivirlas y sufrirlas, pero no nos podemos quedar ahí. Si nos conocemos a nosotros(a)s mismos, y actuamos en base a eso, probablemente nos convertiremos en la persona menos tóxica que estamos buscando. Cada tusa será menos traumática que la anterior y atraeremos a nuestra vida alguien vibrando en nuestra misma onda, alguien que nos quiera por lo que somos, sin máscaras, que nos regale un amor bonito y tranquilo.

Creo firmemente, desde mi experiencia pasando por varias relaciones muy complicadas, que para que eso pase, el trabajo tiene que ser de cada uno de nosotros. Cambie usted, conózcase usted, reconozca y acepte SUS cagadas, acéptese usted, asuma SU responsabilidad de las consecuencias de ser usted, en vez de hacer maromas para cambiar al otro según sus expectativas, porque le aseguro, eso sólo le va a traer más sufrimiento y dolores de cabeza.


Ser felices es nuestra responsabilidad, no del otro. Las personas vienen y se van y nuestra felicidad no puede depender de eso. Si llegan, aparecerán atraídas por lo que ven en nosotros, lo que les falta o lo que les aportamos. Incluso lo que les reflejamos y no soportan de ello(a)s mismo(a)s. Así que preocupémonos más por ser mejores personas, por evolucionar, con o sin pareja, que eventualmente llegará alguien que vea eso y decida brillar con nosotros.


No importa lo cursi que esto pueda sonar, lo importante es que entre más conscientes seamos de nuestras cagadas, las aceptemos y busquemos mejorarlas, más rápido crecemos, más rápido nos sentimos completos, sin necesidad de buscar medias naranjas ni la felicidad en otros y les aseguro, que más rápido encontraremos a esa persona con la que podamos tener un amor bonito, chimba, tranquilo, libre, transparente y sobre todo, sano.


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