Por un 2021 de mejores polvos - Parte 1

Contra todo pronóstico ¡Llegamos al 2021 hijuemadre!, sobreviviendo a un 2020 jodidamente inusual, una pandemia que sacó lo mejor y lo peor de la gente. Donde unos tuvieron mucho sexo, much@s otros estuvieron con un verano el hijueputa, con más frustraciones sexuales que nunca, o más asustados que antes de buscar el arrocito en bajo, porque en tiempos tan virulentos como éstos, buscar con quien hacer el delicioso puede considerarse un acto suicida.


Sin embargo, es altamente improbable que, al empezar este 2021, la mayoría se haya planteado tener el propósito de evaluar y mejorar sustancialmente su vida sexual. Y por mejorarla, no hablo de comerse a rey mundo y todo el mundo, sino de ir más allá de lo genital, de conocerse más, de aceptar y solucionar sus bloqueos y traumas o de dedicar tiempo prudente para estudiar y aprender cómo ser mejores polvos. Esa vuelta, cómo todo en esta vida, se aprende, y ¡créanme!, si se pone pilas, tiene más poder es sus manos del que se imaginan (literalmente).


¿Lo anotó? ¿Tiene usted por ahí en su mapa de sueños, lista de propósitos o whatever: “ser mejor polvo” o algo parecido? Si sí, caballera y caballero, l@ felicito. Está usted entendiendo que el aspecto sexual es tan importante como el afectivo, espiritual, económico, social, etc. Pero si no, ¿se ha cuestionado por qué sigue dejando el sexo en manos otro, de los tabúes culturales, religiosos y sociales, las expectativas cagadas e ilusas del porno y de creer que sexo solo es comerse a alguien, venirse y chao? Y no crean que hablo de los hombres solamente, aquí muy pero muy poquitas viejas se salvan.

Irónicamente, en una época donde cada vez todo es más “sexista” y mucho más asequible en términos de lo fácil que ahora resulta encontrar información y recursos sexuales reales y útiles, todavía hay much@s que no consideran cómo un propósito serio preocuparse por dar y tener mejor sexo (así como hacer más ejercicio, comer más balanceado y saludable, ganar más money etc.

Lastimosamente, el sexo se convirtió en una vaina entre prohibida, mojigata, casi pecadora y superficial, dónde nos hemos preocupado más por la cantidad, que por la calidad. Más por hacer lo que creemos que al otro le gusta, que por preguntarlo y dejar de creernos genios adivinos. Más por ir en piloto automático a comerse a alguien sin saber exactamente que nos gusta, que por dedicar tiempo, energía y platica en aprender a conocernos y conocer a nuestras parejas lo suficiente para garantizar que cada polvo sea mejor que el anterior.


Todos hemos tenido, y con mayor seguridad, hemos sido malos polvos alguna vez. Pero ¿nos hemos atrevido a cuestionarnos las verdaderas razones de por qué sucedió así? De verdad, estamos putamente jodidos (me provoca sentarme a llorar con estas cifras), al punto donde del total de mujeres colombianas entre los 18 y los 60 años, el 20% jamás han experimentado un orgasmo y el 32% han tenido dificultades en experimentarlo, evaden el sexo o sufren de trastornos sexuales importantes cómo pérdida del deseo sexual y dolor al momento de sexar. Y mire pues esta, ustedes hombres que a veces se creen invencibles: El 45% de los hombres colombianos entre 18 y 60 años sufre de alguna disfunción sexual y/o tienen alguna inseguridad y/o ansiedad por el tamaño de su pene (cómo si fuera todo)


Tristemente, "el delicioso" se ha tergiversado mucho. Por una parte, esta sociedad tan machista, patriarcal, religiosa y poco igualitaria, ha puesto históricamente a las mujeres en un papel inferior, sin derecho a experimentar placer, y a los hombres en una posición de quién es más "macho” y menos “débil”. Para las mujeres, esto generó una especie de castración sexual a nivel psicológico y emocional, pero también, y si me perdonan el atrevimiento, hoy en día muchas lo usan como excusas para victimizarse y responsabilizar en muchas ocasiones a los hombres de sus fracasos en la cama. Pero, por otro lado, a los hombres les dio un nivel ridículo de ego y autoconfianza de creer que el sexo solo se trata únicamente de ellos, de su placer, de meterlo, venirse y ya.



Aunque esto ha venido cambiando, nos queda un largo camino por recorrer. Sobretodo, porque seguimos pensando que la solución está en culpar al otr@ de sus experiencias cagadas, pero poco o nada nos preocupamos por cuestionarnos que parte de responsabilidad nos corresponde a nosotros. Lastimosamente, no es un tema que se pueda hablar igual para hombres y mujeres. Porque cómo lo veo yo, las ideas culturales preconcebidas, han llevado a actuar a las mujeres de cierta manera y los hombres de otra muy diferente, y que, en conjunto, básicamente crean una auto-profecía cumplida de tener muy malos polvos.


Partiendo de lo anterior y de lo que he podido leer e indagar al respecto en mi campaña "Antimorronguería" (todo desde un punto meramente subjetivo, no soy experta, ni sexóloga, ni investigadora), y nuevamente basándome en mis experiencias, mis traumas, conversaciones con amig@s y leyendo algunas investigaciones científicas al respecto, encontré 6 aspectos que pueden ser determinantes para entender porque hay gente que sigue teniendo experiencias taaan gonorreas en el sexo:

  1. Falta de amor propio.

  2. Tabúes en la autoexploración, la masturbación y el autorreconocimiento del cuerpo.

  3. La morronguería (sorry niñas, pero aquí no se salva nadie).

  4. Una cultura conservadora, recatada y guiada por la prohibición.

  5. Sexo idealizado sobre expectativas basadas en el porno.

  6. Falta de comunicación y confianza.

Aplica tanto para mujeres cómo para hombres, pero desde perspectivas muy diferentes. En sacando el polvito y contrario a lo que he visto en muchas partes, donde se cubre a las mujeres de nuestra responsabilidad por lo que históricamente nos ha tocado vivir, aquí no las voy a salvar.

Porque, aunque no somos responsables del pasado, de lo que nos prohibieron, nos hicieron o nos lastimaron, si sómos responsables de lo que hacemos ahora. Y mientras ellos tienen un egoísmo putamente arraigado, las mujeres tienen, en su gran mayoría, una despreocupación –preocupante – valga la redundancia, por aprender a hablar, sentir, dar y pedir placer. Entonces, viéndolo como lo veo, Estamos cagados y con el agua MUY lejos.

Es por eso que en el siguiente blog hablaré detalladamente de esa lista y de cómo aceptarlo me ayudó a romper con esas ideas, para ser un culito con una vida sexual chimba, sana, abierta y tranquila. La cosa es que, si lo escribo aquí, no va a ser un blog sino un libro y no quiero aburrirlos, ya suficiente con que hayan llegado hasta aquí 🙄.


Para no extenderme, ¡más!, solo me queda decirles que, sea cual sea las experiencias que hayan tenido hasta ahora, hay que hacerse cargo y dar prioridad a vivir una vida sexual del putas. El sexo es muy rico y si está bien hecho, muuucho mejor. Científicamente, tiene una cantidad de efectos positivos en cuerpo y mente. Por eso, si no lo tiene cómo propósito, hágalo, comprométase con usted aprovechando que apenas está empezando el año. Creo yo, tenemos el deber de solucionarlo, eso sí queremos dejar de ser culitos sexualmente inconformes y anorgásmicos. El punto es que La solución es p r o p i a, es usted, encargándose de su culito y no esperar a que llegue otr@ a solucionar años de traumas o de inconsciencias.


Por ahora, llego hasta aquí. Que tengan muchos orgasmos, es decir ¡Sean Felices! Baaai!


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